martes, 22 de enero de 2013

La escuela no educa...


Hay una común confusión entre la educación e instrucción. Yendo a las fuentes, vemos que la etimología latina de educar, significa conducir de un lugar a otro, además de una acepción ligada al liderazgo de un jefe, o de un paterfamilias como le llamaban justamente los latinos.

Instruir, por otra parte, apunta hacia la adquisición de conocimientos útiles para la vida. Así las cosas, muchas familias piensan que la escuela educa, y por eso escuchamos frases como "pago y mucho para que lo eduquen".

La sentencia no es del todo correcta. La única y verdadera educación viene de la familia. La escuela instruye, da conocimientos, enseña valores, corrige, apoya, ayuda. No por nada la sabiduría popular, esa que los hechos no pueden negar, ha llegado a afirmar muy castizamente que la educación "se mama". Todos sabemos que los primeros calostros maternos son básicos para la vida del incipiente recién nacido.

Por eso el parangón es inmejorable. Ni las mejores academias, ni los institutos más costosos podrán suplir la educación que se recibe en casa, por parte del padre y la madre. Y eso, perdóneme, pero se nota...

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