
El pensar, el reflexionar y el criticar las cosas, ideas, realidades y situaciones que vivimos en nuestro entorno personal y social debe ser un ejercicio cotidiano.
La crítica, en el más puro y etimológico de sus sentidos, es la capacidad racional que nos ayuda y empuja a este ejercicio.
Todos debemos ser críticos, ponderar lo que llega a nuestros sentidos y a nuestra percepción y elaborar un juicio crítico y racional. Ya no estamos en tiempos donde todo se dejaba a las buenas inteciones.
Hoy por hoy hay que tener un verdadero sentido de introspección para aportar ideas, valores, sentimientos y acciones vitales para nuestro mundo. Pasar de una existencia gris a un vivir lleno de color y dinamismo. Nunca hay que ser conformistas en el pensamiento. Ahí empieza la ruina de las culturas.
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